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La primera vez que entré en las cascadas de Serrai di Sottoguda, la cosa que más me impresionó fue la inmensa columna de hielo casi desplomada que, como una espada de Damocles, pendía sobre la estrecha callejuela; era la famosa cascada “Spada nella roccia”. Poco tiempo después la ascendí. Recuerdo bien el gran estruendo que escuché, casi al final, mientras escalaba el último salto para llegar a la reunión en roca. Estaba a punto de venirse todo abajo y esto me hizo entender enseguida la precariedad de aquella increíble estructura y, generalmente, de estos mágicos y aleatorios “juguetes”. Allí cerca, a la izquierda, justo en la vertical del puente, se puede encontrar la “Roccia nella spada” otra obra maestra de escalada dry tooling (o sea con tramos de roca, pero utilizando crampones y piolets), vía en la que no se desperdician piernas suspendidas en el aire para alcanzar la cadena, el máximo de la espectacularidad y del atletismo, y última frontera de la dificultad, un monolargo lleno de extensiones y de pura fuerza bruta.
Prosiguiendo, la estrecha garganta se abre ligeramente y a la derecha nos encontramos con el gran muro de hielo de “La Cattedrale”. El tramo de la izquierda es más exigente, con un muro vertical de 60 metros que no afloja en toda su longitud. Un viaje sideral de grado VI que “sacia los antebrazos”; ritmo, mucha resistencia y un gran sentido del equilibrio son necesarios para alcanzar los árboles y montar reunión.

Estos son los platos fuertes de Serrai… probar para creer.

Andrea Cattarossi